EN BARRIO INDEPENDENCIA, EL PAN UNE

Mimí junto a sus hijos se hizo cargo de la panadería después de la muerte de su esposo. Las nuevas generaciones lograron incorporar nuevas tendencias y productos.

"Mimí, buen día... ¿Tendrá listos mis panes para la pata flambeada?", expresó una clienta con su pequeña hija que disfruta de una galletita con pepitas de chocolate mientras corretea por el local de Cabrera 3002.

 La entrega de la bolsa del pan estrella de la panificadora a la joven va acompañada de una sonrisa enorme de una mujer bajita, de 70 años, coqueta y amable del otro lado del mostrador.

Se trata de Noemí Riaudo de Grosso, más conocida como "Mimí", quien es el corazón de la Panificadora El Amanecer, en barrio Independencia.

Ella de cerca controla todo. A pocos pasos y atendiendo con la misma amabilidad, está Marcela Grosso (47), la hija mayor de Mimí, quien tiene a su cargo de la administración de la empresa familiar y la atención al público. El varón, Gustavo, se dedica al reparto mientras Carolina está dedicada a su comercio personal. 

Con la confianza necesaria, Mimí y Marcela llevan adelante el negocio desde hace 7 años cuando tuvieron que tomar las riendas tras el inesperado fallecimiento del padre de familia y encargado de la panificadora, Idonel Grosso.

"No fue fácil al principio pero ya estamos cómodas", contó Marcela que recordó lo difícil que fue ganarse el respeto de los proveedores cuando falleció su padre. "Ahora estoy canchera y con solo llamar al escuchan mi voz ya saben quién soy, pero al principio fue difícil. El desafío actual, ante las dificultades económicas, es llevar el negocio adelante. Una pelea los precios, los días de los cheques. A veces creen que la mujer no puede, pero sí es capaz de hacerlo", confesó Marcela.

Mimí junto a su hija Marcela llevan adelante Panificadora El Amanecer

La panadería es tan importante para Mimí que no para de atender al público durante esta entrevista. "A la gente no hay que hacerla esperar", aclaró y Marcela agregó: "La panadería es todo en la vida de mamá. Lo único que pudimos lograr hace dos años atrás es que venga a trabajar dos horas más tarde".

"Es importante que esté acá porque la mujer es clave en la atención. Es la que saluda, charla, pregunta cómo está. Esto te tiene que gustar. El pan une a la familia y nosotras somos parte de ese momento", afirmó la dueña.

 

 

"Papá estaría feliz por cómo hoy tenemos la panadería. No era tradicionalista, al contrario, le encantaba que traigamos nuevas recetas o renovemos todo", dijo Marcela

Seguir los pasos

Los comienzos de Panificadora El Amanecer datan de 1971, cuando Mimí y su esposo Idonel se sumaron a la actividad de la panificación. Fue en barrio Sarmiento, en Mendoza y Libertad, donde comenzaron a trabajar y estuvieron 25 años.

Luego, se trasladaron hacia Cabrera y Chubut,, donde están desde hace 23 años.

Los hijos de Mimí la acompañaron a ella y a su esposo desde muy chicos en la cuadra y la atención al público. De adultos, Marcela continuó en la administración y Gustavo en el reparto. 

En 2012, cuando Idonel estaba disfrutando del primer año de su jubilación lejos de la masa aunque cerca del negocio tuvo un problema de salud y falleció.

En ese momento, Marcela comenzó a hacerse cargo de la administración de la empresa. "Había estudiado Recursos Humanos y eso me dio las herramientas para administrar el negocio", contó la hija.

Noemí Riaudo de Grosso, más conocida como "Mimí"

Idonel no llegó a disfrutar de la panadería renovada, pero tanto Marcela como Mimí afirmaron que estaría feliz. "Papá estaría feliz por cómo hoy tenemos la panadería. No era tradicionalista, al contrario, le encantaba que traigamos nuevas recetas o renovemos todo".

Panes de campo, torta invertida de manzana y bizcochos calentitos siguen saliendo de El Amanecer y cada entrega, se va con una sonrisa de Mimí y Marcela.

 

 

¿Por qué se festeja?

Artífices de los panes, prepizzas, criollos, facturas, medialunas, tortas, tartas, masas y todos esos detalles que acompañan tu mesa cada día, en nuestro país, el 4 de agosto los profesionales dedicados a la elaboración del alimento más básico y necesario de nuestra alimentación, reciben un reconocimiento en agradecimiento de su dedicación.

En el Día del Panadero Argentino, también conocido como el Día Nacional del Obrero Panadero, se conmemora la creación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, considerada como el primer sindicato de obreros panaderos, fundado un 4 de agosto de 1887.

Todo esto, ideado por Enrique Malatesta, famoso anarquista que pasaba sus días en Buenos Aires en esa época y que, además, en su corta estadía en Argentina, entre 1885 y 1889, como activista político dejó una fuerte impronta en lo que fueron los orígenes de la organización del movimiento obrero en nuestro país.

Recién en 1957 fue reconocido el 4 de agosto como el Día Nacional del Panadero por el Congreso Nacional Argentino.

Se calcula que el pan ha formado parte de nuestras vidas desde hace por lo menos 10.000 años. Durante la mayor parte de la historia de este humilde alimento, la producción se realizaba en cada casa y era familiar. Recién con la llegada de la Revolución Industrial, en el siglo XVIII en Inglaterra, la producción del pan se convirtió en una labor de un sector determinado de la población dando origen a los panaderos, como se los conoce hoy en día.




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